Potável y nacional (Veja - outubro/04 - nº 1811)

Espumante fabricado en la Sierra Gaucha conquista premios en el exterior

El exceso de lluvias y la acidez del suelo distancian la calidad de la producción de vinos tintos en la sierra del Rio Grande del Sur de la excelencia de las clásicas regiones vinícolas del mundo. Esas características impiden que la la uva amadurezca y quede dulce lo suficiente. Curiosamente, esas mismas condiciones de clima y suelo son ideales para la producción de espumantes. Y justamente por eso el producto hecho en el Brasil, según el olfato y el paladar de los jurados de concursos internacionales, no tienen mucho a deber a la misma bebida hecha en regiones más tradicionales.

En la suma de las medallas distribuídas en las últimas ediciones de Effervescents du Monde, Chardonnay du Monde e Muscatas du Monde, el espumante brasileño quedó atrás solamente del producto francés. Se trata de un segundo lugar lleno de honras porque la primera colocación solo podría ser mismo de Francia, la cuna del champagne. Apenas las bebidas producidas en Champagne, región al leste de Parías, pueden ser llamadas de champagne. Las otras, inclusive en la propia Francia, son prohibidas de usar esa denominación. Los argentinos, italianos y portugueses llamam la bebida de espumante y los españoles de cava.

En la sierra del Río Grande del Sur, el vulumen medio de lluvia es de 1800 milimetros anulaes hasta ocho veces más de que en las clásicas regiones vinícolas del mundo. “Un buen espumante depende del frescor y aroma. Calidades obtenidas cuando la uva no amadurece mucho y por eso, no queda muy dulce. Es exactamente lo que acontece en el Sur”explica el enólogo Antonio Czarnobay, vice presidente de la Unión Internacional de los Enólogos.

En los últimos diez años, la producción brasileña de espumante aumentó 150% y en 2004, debe llegar a la marca de los 6 millones de litros. Fue justemente en esse periodo que el area plantada de uvas como chardonnay y pinot noir, dos tipos usados en la preparación de la bebida aumentó en la Sierra Gaucha. Con la materia prima de calidad, los productores pasaron a participar de competiciones en el exterior. En 2003, los espumantes brasileños ganaron 23 medallas en los siete principales concursos internacionales realizados en Francia, Ingalterra, Italia y en los Estados Unidos.

En este año, la participación brasileña en las mismas competiciones rindió a las vinícolas nacionales 35 medallas. Daniel Geisse, uno de los propietarios de la Cave Geisse, dice: “cuando el asunto es vino tinto, existen diversas regiones del mundo donde el producto es excelente. Pero, cuando hablamos en espumantes, son raros los lugares donde se obtiene un prodcuto de alta calidad”.



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